La historia de Bodegas Nestares Eguizábal está profundamente arraigada en la tradición familiar y el amor por nuestra tierra. Todo comenzó en 1983, cuando, de la mano de José María Nestares Goicoechea y María Luisa Eguizábal Martínez, plantamos nuestras primeras cepas en Galilea, un pequeño y pintoresco pueblo de La Rioja Oriental. Conscientes del potencial de nuestra ubicación, nuestro objetivo siempre fue aprovechar el singular entorno de altitud y clima para dar vida a viñedos únicos. Desde entonces, el espíritu de bodega familiar en Galilea ha guiado cada decisión, siempre con cariño y respeto por nuestras raíces.
Quince años después, en 1998, dimos el siguiente gran paso: comenzamos a elaborar nuestros propios vinos. La idea era clara desde el principio: plasmar en cada botella la pasión y el esfuerzo que habíamos depositado en cada parcela, transformando la calidad de nuestras uvas en vinos que hablaran de su origen. Hoy, nuestra bodega sigue siendo un proyecto familiar impulsado por la dedicación, el cariño heredado de nuestros padres, el respeto a la tradición riojana y una constante apuesta por la innovación. Cada botella que sale de nuestras manos es un reflejo de nuestra historia, nuestra tierra y nuestro compromiso con la excelencia.
Nuestros viñedos se encuentran en el corazón de La Rioja Oriental, en el término de Galilea, y se caracterizan por una altitud variable que oscila entre los 530 y 640 metros sobre el nivel del mar. Esta diversidad de altitudes, combinada con suelos pobres en nutrientes y un clima mediterráneo con influencia continental, crea las condiciones perfectas para el cultivo de uvas de alta calidad.
En Bodegas Nestares Eguizábal, estos viñedos de altura son el alma de nuestros vinos: aportan frescura, equilibrio y una marcada personalidad que refleja fielmente el carácter de nuestra tierra. Cada cosecha nace del esfuerzo familiar y del respeto profundo a un entorno único que convierte cada botella en un pedazo de Galilea.
(530 m, 4 ha) plantada en 1983, es nuestro viñedo más emblemático. Su altitud proporciona uvas con una acidez fresca, ideal para vinos de larga crianza.
(530 m, 6,5 ha) ubicada en suelos arcillo-limosos, es un viñedo nuevo plantado en 2018. Se trata de un fin de valle de gran aportación mineral del que resultan vinos de tempranillo con buena acidez y concentración.
(640 m, 7,5 ha) una viña con suelo arcilloso-calcáreo, donde desde su plantación en 1989 cultivamos cepas de Tempranillo.
(620 m, 7,5 ha) este viñedo las tierras estaban baldías, “llecas” hasta la aparición de los tractores, en los años 60. Cultivada con Tempranillo, tiene un suelo irregular, poco profundo y con mucho canto rodado.
(600 m, 7 ha) plantado con cepas de Tempranillo de más de 30 años de edad, tienen un suelo arcillo-calcáreo que, junto a otras condiciones, produce cosechas de gran calidad.
(570 m, 3 ha) fue plantado en el 2013 con las variedades Sauvignon Blanc y Chardonnay. Presenta un suelo cascajo sobre matriz arcillo-calcárea, del que se obtiene un rendimiento medio.
Nuestro compromiso con la tradición y la calidad se refleja en las variedades que cultivamos en Galilea, corazón de La Rioja Oriental. Cada cepa es fruto de décadas de esfuerzo familiar y simboliza la unión entre el saber heredado y el cuidado constante de nuestros viñedos.
Gracias a esta diversidad podemos elaborar diferentes estilos de vino, desde tintos con carácter hasta blancos y rosados llenos de frescura, siempre respetando el carácter único de nuestra tierra y de nuestras uvas. En cada botella de Bodegas Nestares Eguizábal se encuentra la esencia de un viñedo familiar, trabajado con cariño y visión de futuro.
La reina de nuestros viñedos es, sin duda, el tempranillo, la variedad más icónica de Rioja. Esta uva tinta aporta equilibrio, cuerpo y una expresión aromática única que la convierten en la base de nuestros vinos tintos.
Elegancia y versatilidad. Esta uva da origen a vinos blancos con una textura sedosa, aromas de fruta blanca y un toque de roble sutil que enriquece su complejidad durante la crianza.
Frescura y personalidad. Se caracteriza por sus aromas cítricos, toques herbáceos y una acidez vibrante, ideal para quienes buscan vinos blancos modernos y refrescantes.
En Bodegas Nestares Eguizábal practicamos una agricultura sostenible, basada en el respeto al medio ambiente y en la preservación del equilibrio natural de nuestros viñedos en Galilea, La Rioja Oriental. Nuestro enfoque combina tradición y modernidad, siempre con la mirada puesta en mantener la identidad de cada parcela y en cuidar al máximo la calidad de nuestras uvas.
Trabajamos el viñedo con dedicación familiar y atención al detalle, adaptándonos a las características únicas de cada finca para que cada vino refleje fielmente su origen. Esta filosofía no solo garantiza uvas de calidad excepcional, sino que también asegura que nuestros vinos sean un reflejo auténtico del paisaje de Galilea y sus alrededores.